Opinión
lunes 13 de marzo de 2017, 02:00

Magnus

Blas Brítez – @Dedalus729

Nadie es capaz de asegurarlo a ciencia cierta, pero la explicación más aceptada acerca del origen del término "maño" –aplicado a los aragoneses españoles de la Rivera del Ebro, y poco menos también a los que viven en el resto de la Provincia de Zaragoza– es que el mismo proviene del latín, en donde "magnus" significa magno, grande. Tendrá que ver algo con la tozudez esa autodefinición etimológica de mucha autoestima de los zaragozanos, que Jorge María Iribarren, en El porqué de los dichos: sentido, origen y anécdota de dichos, modismos y frases proverbiales, explica la procedencia de la expresión "A Zaragoza o al charco" –con la que otros se mofan de esa misma tozudez– mediante la apelación a un cuento popular, en dos versiones, publicado a fines del siglo XIX.

En las dos, San Pedro, quien estaba en una misión por el camino de Zaragoza, pregunta a un baturro (un campesino aragonés) a dónde va, y este le responde que a Zaragoza. "Si Dios quiere", dice el apóstol. "Que quiera o no, voy a Zaragoza", insiste el caminante. Aquí las versiones difieren: en una es San Pedro quien convierte en rana al baturro y lo arroja a un charco por su impertinencia; en la otra, el mismísimo Jesucristo. Pero en ambas versiones reina la unanimidad final: vuelto a pasar el santo por donde había transformado al campesino en batracio, lo volvió a su forma natural y le preguntó, otra vez, a dónde iba: "A Zaragoza o al charco", respondió el otro, invicto.

Quizá sea, entonces, la sangre zaragozana que corría en sus venas (el verbo es como una cuchilla) la que explique la tozudez del uruguayo Aníbal Maño Ruiz como una de sus características principales en su vida, sobre todo, de entrenador de fútbol. Murió el viernes en México, en el teatro de operaciones de esa tozudez: un infarto infausto lo tumbó en una cancha. Nadie ignora cuán ligado está al fútbol paraguayo su nombre. Es uno de los arquitectos –junto a Luis Cubilla, quien fue transferido a Barcelona como jugador el año en que Maño debutaba como tal; quien terminó su carrera en el Defensor Sporting en 1976, el club de donde provenía Ruiz– del ciclo multicampeón del Olimpia de 1979.

Aquello le dio las llaves para desarrollar una carrera como primer director técnico en Paraguay, Colombia (en donde, después de Cubilla, dejó la base del Atlético Nacional campeón de la Libertadores 1989, precisamente contra el Olimpia de Cubilla), Uruguay, México, Ecuador, Perú, Guatemala y El Salvador. Dirigir y clasificar (y fracasar) al Mundial 2006 a la Selección Paraguaya fue su momento cumbre, aún cuando su estilo de juego estaba desfasado hacía años. Tozudo, el hombre. Pero también en el peor sentido.

Epígono menos efectivo que Cubilla, por unos años mantuvo con él una sociedad técnica y táctica que, a nivel de clubes, no tiene parangón en Paraguay.

Ese solo dato, tal vez, lo haga justo acreedor de su apodo.

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