Opinión
domingo 16 de abril de 2017, 02:00

La batalla de los últimos días

Estela Ruiz Díaz – @Estelaruizdiaz

Los días santos no fueron tales para los negociadores de la enmienda constitucional, cuya batalla principal se librará en la Cámara de Diputados en días más.

Se sabe que en esta instancia del Congreso el presidente Horacio Cartes tiene la mayoría necesaria para imponerse (41), aunque la crisis política —que tuvo su punto álgido el 31 de marzo con la quema del Congreso y el ataque mortal al PLRA— alteró la seguridad de la alianza entre Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano.

Las informaciones y contrainformaciones se entrecruzan, especialmente sobre la posición que asumirán algunos diputados cuyos votos entraron en el terreno de la duda, aunque hasta el momento las bajas oficiales son solo 4: dos de la ANR (Cynthia Tarragó y Pablino Rodríguez) y dos del PLRA (Gustavo Cardozo y María Carísimo). Aún así la tendencia a favor de la enmienda se mantiene.

El foco está sobre la bancada llanista, que tiene en sus manos la definición del partido. El cartismo ya no tiene mayoría propia. La ANR tiene 46 votos, de los cuales se estima que 36 están a favor de la enmienda, aunque otros sostienen que son 39. Al voto colorado hay que sumarle el único voto del Frente Guasu. El apoyo de la bancada llanista —que tiene 6 votos duros, más los ex efrainistas— es clave. Los más pesimistas estiman que tienen 43 votos.

NEGOCIACIONES. En este compás de espera por Semana Santa, hubo febriles debates al interior del PLRA. El diputado Víctor Ríos fue el emisario de Efraín Alegre, pero sin aparente éxito. Causó disgusto el tono del mensaje que "solo fue de amenazas de expulsión, sin ninguna contraoferta", revelaron algunos llanistas, quienes plantearon como trueque la renuncia de Alegre a la presidencia del partido. Otro fue más audaz: que Alegre baje su candidatura presidencial "porque con él solo nos espera la derrota. Rechazaremos la enmienda, pero entonces que nuestro candidato sea Mario Ferreiro". Si algo hay que destacar del llanismo es su pragmatismo puro. La cuestión es jugarse por un candidato ganador, no importa si es Lugo o Ferreiro.

En ambas propuestas, se requiere una alta dosis de sacrificio, que no está en los planes de Alegre, quien desde que asumió la titularidad del partido ha mostrado una política de mano dura y confrontación total con sus adversarios internos.

Por ahora, no hay concesión de ninguna de las partes.

Como si fuera poco, apareció un conflicto por una banca. El diputado por Presidente Hayes, Enrique Mineur, embajador ante Portugal como cupo llanista, reclamó la celeridad de su renuncia para reasumir y votar en este momento histórico. Pero si bien planteó ya en diciembre su deseo, la burocracia diplomática lo tiene atrapado y lo más probable es que se pierda la sesión porque su suplente, Fernando Nicora, está anotado para la enmienda.

La polémica sirve para avivar las dudas sobre los números. Si se retiene un voto es porque la mayoría no es tan abrumadora como dicen. Además agrega otro elemento para deslegitimar el proceso viciado desde la aprobación en el Senado.

¿ORFANDAD POPULAR? Aunque impactó la violencia del viernes 31 que obligó a los reeleccionistas frenar la aprobación a pedido del papa Francisco, el oficialismo y sus aliados luguistas y liberales evalúan que no hay un rechazo ciudadano masivo a la enmienda. Desde la izquierda hay cuestionamientos al Gobierno por la violencia policial. Así como para los llanistas es una cruz pesada la muerte de Rodrigo Quintana, el Frente Guasu carga sobre sus hombros las torpezas del cartismo.

La ANR hizo demostración de fuerza en el interior. Pedro Alliana, presidente del partido, cifró en 120.000 las personas movilizadas. El impacto no fue tal por la dispersión de los actos y el alto prebendarismo humillante en algunas concentraciones, como la de San Pedro.

La oposición invita a manifestarse el martes. Si en esta ocasión, Alegre y Mario Abdo Benítez no demuestran capacidad de convocatoria, habrán dado la razón a sus adversarios. Solo la masiva participación ciudadana puede, si no frenar, generar dudas en los diputados.

JUGANDO FUERTE. El martes se reúne la mesa de diálogo por tercera vez. En la segunda ya no participaron los opositores. La Iglesia Católica, elegida como mediadora de la crisis, hizo un llamado al principal líder opositor a asistir. "El único camino es el diálogo y cuando no se quiere dialogar, la parte opuesta es justamente la violencia y debemos parar eso", manifestó un jugado monseñor Edmundo Valenzuela apuntando a Efraín, dejando entrever una acusación hacia la oposición. Fue más lejos aún y pidió renunciar a la violencia para evitar una guerra civil como la de 1947.

Lo más probable es que sea la tercera y última reunión. Entonces, los diputados tendrán vía libre para tratar la enmienda. El miércoles habrá sesión ordinaria y es probable que allí se finiquite el pleito, aunque algunos prefieran seguir posponiendo "para enfriar" el caldeado ambiente.

En tanto, la Corte Suprema sigue dilatando la resolución del pleito, porque no logra completarse a raíz de la cadena de inhibiciones.

Quedan pocos días para la definición y hay viento favorable para Cartes y Lugo.

¿Lograrán los aliados antienmienda provocar la tormenta perfecta para naufragar el proyecto?

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