Opinión
lunes 13 de marzo de 2017, 02:00

El trueno entre las hojas

Sergio Cáceres Mercado – sergio209@lycos.com

El trueno entre las hojas, el cuento que dio nombre al primer libro de Augusto Roa Bastos, es llevado a las tablas por la compañía Arlequín en el Teatro Municipal. Al ver la adaptación en versión de Arturo Fleitas, recordé aquel texto emblemático y el mensaje de lucha social que proponía; aquella lucha de Solano Rojas y sus compañeros contra los explotadores del ingenio azucarero de Tebicuary Costa. ¿Por qué Roa Bastos se empeñaba en contar historias de luchas campesinas, de rebelión obrera contra los patrones esclavizadores? Debemos entender que la inspiración de nuestro escritor provenía de historias reales: la explotación a los obreros ha sido una larga y amarga realidad bien conocida.

Cuando Rojas propone la huelga y la creación del sindicato, la crueldad y el asesinato contra él y los obreros se acrecientan. La violencia surge a borbotones como la sangre, y la selva es testigo mudo de asesinatos y venganzas, huidas y apresamientos. Este cuento y muchos otros de Roa Bastos nos hacen comprender que mucha pelea hubo de darse para llegar a las condiciones que actualmente tenemos. Y lo más triste es que, a pesar de que hay innegables progresos, todavía la lucha obrera y campesina tiene mucho por conseguir la justicia social anhelada.

Solamente en un punto podemos centrarnos: la creación de sindicatos. ¿Se sabe cuántas uniones sindicales han sido aprobadas por el Ministerio del Trabajo? Peor aún, ¿se sabe cuántas solicitudes de formación sindical han sido rechazadas en estos años a causa de faltas burocráticas o formales? Cualquier obrero sabe que el intento de formar un sindicato en la empresa donde trabaja con seguridad será respondida con represalias que van desde la censura o el despido, y otras medidas represivas. Y eso solo en el ámbito de la empresa. Luego está el otro escollo representado por el Estado, que siempre tiene listas leyes para dificultar la unión sindical, un derecho universal reconocido en todo el mundo.

Cito a Ciriaco Duarte en su clásica obra El sindicalismo libre en el Paraguay: "Los trabajadores en el Paraguay, muy pronto han comprendido la traición de los industriales de la política. Tres décadas largas, desde la guerra grande, han sido suficientes para comprobar la complicidad de líderes y "representantes" con la burguesía y la venalidad de los administradores de la justicia". La unión entre patrones y gobiernos de turno es tan vieja como la lucha misma. Esta unión en nuestros días está más fuerte que nunca porque el titular del Ejecutivo es un empresario al que el derecho a sindicalizarse le da urticaria.

Si un Solano Rojas surgiera en alguna de las tantas empresas sin sindicato que pululan en el Paraguay del siglo XXI, posiblemente no será brutalmente torturado como en El trueno entre las hojas, pero sin duda inventarán técnicas más sutiles para impedir que se cumpla tal derecho humano. No solo por cuestiones estéticas, sino por ejercitar la memoria de los miles de luchadores obreros, hay que ir a ver la obra que en el Municipal pone en la carne de actores la famosa obra de Augusto Roa Bastos.

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